Cuando tenemos un vehículo, son varios los aspectos a tener en cuenta en materia de un cuidado integral. Uno de ellos es el limpiaparabrisas, que puede ser determinante en una jornada lluviosa, tanto para “mirar” el camino como en el cuidado del vidrio. Sus escobillas son muy afectadas por las condiciones reinantes y cambiantes del clima.
El sol, la lluvia, su combinación y otros factores como la suciedad, una helada o la radiación ultravioleta, terminarán alterando la vida útil de los limpiaparabrisas. Mucha gente, particularmente en lo que es el conocimiento urbano, plantean que este elemento del coche dura un año. Sin embargo, los limpiaparabrisas modernos cuentan con un funcionamiento óptimo entre los 6 y los 10 meses.
Limpiarlas o cambiarlas
Las escobillas de caucho sufren de un importante desgaste. Esto lleva a un barrido que deja de ser uniforme y que produce un incesante chirrido en su trabajo de vaivén. También se suma que, contar con las escobillas en mal estado reduce sustancialmente la visibilidad.
El material de las escobillas es una mezcla entre caucho sintético y natural, esto genera que se vayan endureciendo con el paso del tiempo. A esto debemos sumar que el efecto de los rayos solares acelera este proceso. Otro de los puntos que acelera el deterioro de las escobillas es la suciedad que generan los insectos en el parabrisas.
Vida útil
La primera recomendación, por motivos de seguridad, es cambiar los limpiaparabrisas al año de uso. El cambio debe tener preferencia antes del inicio de las estaciones de otoño o primavera. Debemos, tener en cuenta, de efectuar una revisión de las escobillas cada seis meses para verificar su estado y funcionamiento.
Aunque pueda parecernos muy complicado, en verdad el mantenimiento del limpiaparabrisas y sus escobillas es sencillo. Se requiere de un trapo húmedo, junto con algún producto que no sea nocivo para el caucho, con estos elementos mantendremos en buen estado los limpiaparabrisas y prolongamos su vida útil.






















